Artí­culos

El Socio “Aparente” y el Socio “Oculto” en la Ley de Sociedades Comerciales


Se es accionista desde la suscripción de las acciones, de modo que el estado de accionista preexiste a la tenencia de la acción -y aun a la emisión de los títulos-; por tanto, el carácter de socio no necesariamente debe acreditarse en todos los casos mediante la exhibición de la acción. Mas emitidas las acciones, -como en el caso-, su exhibición se presenta como indispensable, salvo que se justifique adecuadamente la omisión de presentarlas o se acredite suficientemente por otro medio la calidad de accionista.(12)


4. El socio “oculto”


El socio oculto, es en nuestra opinión, aquél que participa en los beneficios, evitando cualquier responsabilidad derivada de las pérdidas de la sociedad. Se oculta detrás de la figura y formas societarias para beneficiarse con la actividad lucrativa de ésta, pero procurando quedar a resguardo si la actividad económica fracasa y las consecuencias patrimoniales se patentizan. El socio oculto, no asume los riesgos de la actividad empresaria procurando evadirlos mediante la “no figuración” en el contrato social y demás documentación societaria.


Destacada doctrina ha señalado que este tipo de socios es también llamado “no ostensible”. Se entiende por socio oculto a aquel cuyo nombre no aparece en el contrato social y en el acto de su registro, cuando debiera figurar o inscribirse como tal porque ha intervenido en la creación del ente como socio y tiene interés social (participación en las ganancias y soportación de las pérdidas). Su responsabilidad, ya contemplada por el art. 298 del Cód. Com. Derogado, se extendía solidaria e ilimitadamente como la de los otros socios colectivos.(13) Halperín, agrega que la hipótesis del art. 34 no es el supuesto de sociedad interna sin actividad social externa, sino el de una sociedad aparente en que uno de los socios no aparece entre sus integrantes. La ley no suministra el concepto de socio oculto; debe entenderse por tal “aquel que ante terceros niega o esconde su participación en el contrato social”. Esta situación de socio oculto puede resultar  de la circunstancia de que no figure en el contrato social ostensible, inscrito, o que actúe en la sociedad por interpósita persona, o por otra especie de negocio jurídico.(14)



Finalmente, cabe citar lo expuesto por Cabanellas de las Cuevas (15), para quien la caracterización del socio oculto parte de la premisa de que tal socio es realmente tal, o sea que reúne, conjuntamente, las condiciones de participación en las utilidades, participación en el gobierno de la sociedad y aportes, definitorias del estado de socio. Obviamente, esto supone que existe efectivamente una sociedad respecto de la cual se es socio oculto. El socio es oculto porque su situación de tal no es inmediatamente perceptible por quien participa de relaciones jurídicas con la sociedad.


5. Caracterización del “socio oculto”


El socio “no” oculto, es aquel que, mediante los mecanismos de inscripción habituales figura en los registros de la sociedad ante la Inspección General de Justicia, o el organismo de contralor que corresponda. Con lo cual, la primera característica que deberá reunir el socio oculto, es precisamente carecer de esa inscripción registral.


Ahora bien, la no utilización de estos mecanismos normales no debería por sí misma considerarse como configurativa de la situación de socio oculto, si por otros medios se hace saber a los interesados posibles que el socio es efectivamente tal. Pero si a la no utilización de los mecanismos normales de publicidad del estado de socio se suma la omisión de toda revelación a los posibles interesados de la condición de socio de quien efectivamente es tal, estaremos ante un socio oculto. No será preciso, a tal fin, que se adopten maquinaciones complejas destinadas a reservar la verdadera situación del socio, el simple silencio puede ser perfectamente apto para ocultar el verdadero estado de socio.(16)


6. Responsabilidad del socio oculto


El socio oculto es responsable en forma ilimitada, solidaria y subsidiaria por las obligaciones sociales, de conformidad con las particulares previsiones que el art. 125 del ordenamiento societario efectúa para la sociedad colectiva, quedando si efecto alguno el pacto en contrario.


El fundamento de esta sanción legal, es evitar el engaño y fraude a los acreedores por la participación clandestina en la explotación del objeto social sin correr los riesgos consiguientes. Este fundamento y la remisión al art. 125, incluida en el art. 34, lleva a la conclusión no sólo de la responsabilidad solidaria e ilimitada por el pasivo social, sino también la extensión a este socio oculto de la quiebra de la sociedad.(17)



Una vez acreditado su carácter de tal, la ley lo sanciona con su responsabilidad solidaria e ilimitada, como si integrara una sociedad colectiva, aun cuando el tipo de la sociedad en el cual el socio oculto tuviera interés no se corresponda con aquellas en las cuales los socios respondan de tal manera. Esta solución es la que en derecho corresponde, pues si no deslindó su posición frente a terceros, debe sufrir la responsabilidad solidaria e ilimitada por las obligaciones sociales, el cual, como afirma Segovia, es el principio general en materia de sociedades mercantiles.(18)


En opinión de Cabanellas de las Cuevas, esta solución es de difícil justificación, pues implica que el socio oculto tiene responsabilidad ilimitada donde no la tienen los socios verdaderos y aparentes, como los de las sociedades anónimas. Agrega el autor citado que en las sociedades con responsabilidad limitada de los socios, los acreedores no tienen expectativa de que los socios respondan por las obligaciones de la sociedad, pues la ley la niega. Por otra parte, particularmente en las sociedades por acciones, existirán graves dificultades prácticas para determinar quiénes son los socios verdaderos de la sociedad. La ley es así incoherente, pues por una parte libera a los socios verdaderos de toda responsabilidad por las obligaciones de la sociedad, aunque efectivamente la manejen, y por otro los hace responsables de su verdadera participación, por el mero hecho de ser oculta.(19)


Por nuestra parte, nos permitimos disentir con tan autorizada opinión. Entendemos que no es posible dar idéntico tratamiento el socio “verdadero” que ha aceptado su participación ( y las consecuencias del tipo legal elegido por los socios), que al socio que se ha ocultado tras la figura societaria pretendiendo, con su ocultamiento, evadir responsabilidades futuras. Por ello, estamos de acuerdo con el agravamiento de las responsabilidad del socio oculto, aún en los casos en los cuales tal responsabilidad agravada no se desprendiera del tipo social elegido para los socios verdaderos.


6.1. Extensión de la quiebra al socio oculto



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28 de octubre 2010 | Sin comentarios | Comentar

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